Serían las 6 de la tarde más o
menos, cuando, en el calor de Sevilla, entré en la habitación. A la derecha
fotos de mis hijas, a mi izquierda álbumes de fotos apilados, de los antiguos,
de los que había que despegar un filtro transparente para fijar la foto, Una
radio me recuerda que todavía se puede buscar con una rueda la sintonía de tu
vida.
Cajas, libros y más libros,
una marioneta, la bandera de mis amores, en definitiva, recuerdos que me hacen
estar vivo y agradecer lo mucho que he transitado para “coleccionarlo” todo
amigo mío.
Pero siempre, siempre, llega
el momento, en el que deseas enseñar aquello que has tenido escondido durante
mucho tiempo. El cofre del tesoro querido amigo es ese lugar dónde queremos
guardar nuestras joyas, nuestros elementos más preciados y emulando a los
grandes piratas, conseguimos que un cofre sea una pequeña caja de seguridad en
el que almacenas lo más valioso.
Pensar en un cofre a todos nos
lleva, a esa época de historias de piratas que hemos escuchado cuando éramos
más pequeños y, sobre todo, nos lleva al magnífico lugar donde, resistentes y
elegantes joya están almacenadas durante el tiempo inconfundibles que nos dio
la paz en la “marea” de nuestro trabajo como mediadores.
Los mediadores durante mucho
tiempo hemos ido llevando a nuestra isla del tesoro, todo aquello que
pensábamos nos iba a ser útil en nuestro navegar por el océano del conflicto,
del enfrentamiento, de la crisis, del enfado, del llanto y como piratas íbamos
guardando en el cofre aquello que consideramos valioso.
Un cofre debe ser un baúl, que
podremos encontrar, mediante las misiones que realicemos cada vez que mediamos,
ya sea en islas o en naufragios, o incluso os puedo decir, que, como buen
pirata, encontrado en otros barcos, que surcan a la vez las aguas junto a ti,
realizando un abordaje, pacífico, pero interesante, para hacer tuyo lo mucho
que aprendes de los demás.
Una vez encontrado un cofre
del tesoro, hay que cavar, para desenterrarlo y cuanto más personas participen
en la excavación, más rápido se podrá desenterrar.
Sin embargo una vez conseguido,
solo una persona podrá cargar con él y no podrá utilizar ningún objeto ni arma,
para defenderlo, ya que es el “tesoro de la paz”, ese que buscamos los
mediadores, por lo que tendrás que proteger a quien tenga el cofre.
Los cofres no se pueden abrir
para obtener su recompensa, más bien, tendremos que entregar el tesoro a
cualquier otra persona, a cualquiera que quiera conocer la reputación, el
trabajo y el esfuerzo que supone haber llenado de joyas ese cofre.
Es más querido lector, en
nuestro mundo existe la llamada “dinámica del cofre del tesoro” a través de la
cual, conseguimos lanzar preguntas en relación a los que podemos encontrar
dentro de un cofre, cuando analizamos el conflicto: ¿quién es la persona que te
está haciendo daño? ¿quién fue la persona más importante cuando empezó el
conflicto? ¿cuál es la finalidad que buscas con la mediación? Esta y otras
preguntas son las que harán que el cofre se abra definitivamente y que podamos
compartir esos tesoros que te he dicho, que he ido guardando durante muchos,
muchos años, cual pirata, como cuando era pequeño.
Por eso hoy querido lector o
lectora, me atrevo a abrir ese cofre y quiero dejar en tus manos esos tesoros,
esas pequeñas joyas para mí, que creo que pueden abrir todo un mundo de
posibilidades cada vez que te encuentres en situaciones conflictivas. Y lo más
importante, que seas el depositario de este cofre, te obliga a guardarlo en el
futuro y solo enseñar su contenido a las personas que tú creas que merece la
pena que sean testigos de tu esfuerzo y tu cariño por la profesión de la
mediación.
Ahora es tu momento con tu
mapa en la mano tienes que ir resolviendo todos los enigmas que te planteo, mirando
una a una las siguientes perlas y que te ayudarán a resolver las contraseñas
que abren el cofre del tesoro de la mediación. Bienvenido a esta aventura.

Comentarios
Publicar un comentario
Será necesario la autorización para publicar el comentario que se desee sobre las distintas entradas